Patricia Massolo – La mujer que nunca conocí

Paula Bergero. Investigadora de CONICET en el INIFTA (Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas). Docente en la UNLP.

La mujer que nunca conociste es el nombre de una campaña de Wikipedia destinada a visibilizar el trabajo de las mujeres en la cual se invita a crear entradas sobre mujeres destacadas en alguna de las áreas del desarrollo humano.

La ciencia es una de las áreas en la que los aportes de las mujeres no han sido suficientemente difundidos o valorados. De modo que, aunque no como entrada de Wikipedia sino como un escrito de tipo más personal, acepto el desafío de escribir sobre una mujer destacada de la Física, a quien -lamentablemente- nunca conocí.

Claudia Patricia Massolo -Patricia, como la llamaba su entorno- fue una física argentina que se especializó en el área de Materia Condensada y Física Nuclear. Nacida en Monte Grande,  se recibió de Licenciada en Física en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, donde se doctoró en 1977. Fue investigadora de CONICET en La Plata y se desempeñó como docente del Departamento de Física, alcanzando el cargo de profesora en 1986. A lo largo de su carrera realizó contribuciones disciplinares pero también se destacó por su compromiso con el medio ambiente y la salud, con los derechos humanos y con la docencia.

Patricia Massolo falleció tempranamente, en Junio de 1993, a la edad de 43 años, de un cáncer de estómago.  Fue compañera del físico platense Fidel Schaposnik y los hijos de ambos  también se dedican a la ciencia.

Compromiso con el medio ambiente

Patricia  tuvo varias participaciones en la determinación de contaminación radiactiva en el ambiente y alimentos. Respecto de este compromiso que asumía al poner sus saberes en función de aportes concretos a la sociedad, decía “es indispensable que la comunidad sepa que este es uno de los roles fundamentales de la Universidad”.

Junto a su colega Judith Desimoni, también física de La Plata, Patricia participó de la identificación de componentes radioactivas en residuos de origen industrial que fueron encontrados en el año 1989 por vecinos  en una cantera cercana al Aeropuerto de la ciudad de La Plata1.

Tal vez por este antecedente, en marzo de 1992 la Fundación Greenpeace  de América Latina contactó a Patricia Massolo y le hizo llegar muestras de leche en polvo marca Jorgiano que el Estado había comprado a proveedores afines al gobierno, destinada a ser entregada a niños y embarazadas en planes sociales. Esta leche presentaba características macroscópicas que evidenciaban que no estaba en buen estado. Se sospechaba que podría ser mezcla de leches adquiridas por los empresarios a muy bajo precio a países afectados por desechos de la explosión de Chernobyl.  Según relata Guillermo Bibiloni en su artículo De la Espectroscopía Óptica a la Nuclear. Dos Mujeres de la Física Preocupadas por La Salud2, Massolo preparó muestras de leche marca Jorgiano y marca Cotar (de Santa Fe, que podía tomarse como estándar) y midió tanto la presencia de isótopos radiactivos de potasio (compatibles con la radiactividad natural de las pasturas de la zona) como también de isótopos radiactivos de cesio, que son subproductos de la actividad nuclear.

El detector semiconductor para bajo conteo de germanio hiperpuro que tenía disponible en su laboratorio no era la mejor herramienta para la tarea, pero eso no la detuvo. Con ayuda a una colega de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Patricia Massolo obtuvo espectros de radiación gamma de las diferentes muestras de leche y pudo determinar que en la leche Cotar no se detectó la presencia de cesio radioactivo pero en la leche Jorgiano detectó los isótopos 137Cs y 134Cs en proporciones tales que coincidían con la que debía esperarse si se hubieran producido en la Central de Chernobyl y en una fecha coincidente con la explosión.

Para poder afirmar esto Massolo utilizó el coeficiente de abundancia relativa de los isótopos de Cesio en muestras de leche de marca Frisolac, recogidas en Holanda poco después del accidente de Chernobyl, y le aplicó un factor de corrección que contempla la diferente vida media de los isótopos. Por otro lado, la menor concentración del isótopo 40K en la leche Jorgiano respecto a los valores esperables para Argentina sugería que podría tratarse de una mezcla de leche argentina e importada de países afectados. Las serias implicaciones de las conclusiones que arrojaban estos estudios, realizados entre junio y octubre de 1992, motivaron a que Patricia Massolo pidiera ayuda a sus colegas europeos para una verificación de los resultados. De este modo, Patricia Massolo hizo llegar muestras de leche a Holanda, al Kernfysisch Versneller Instituut de la Universidad de Groninger, donde los hallazgos fueron confirmados poco después.

A raíz de este caso, se presentó en la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires un proyecto para controles de contaminantes y substancias radioactivas que incluía explícitamente al Laboratorio de Física Nuclear del Departamento de Física de la UNLP como ente de control. Además de tener sustancias radiactivas la leche estaba contaminada también con escherichia coli. La situación tomó amplio estado público como uno de los mayores casos de corrupción de Argentina, ya que  los dueños de la empresa proveedora de la leche, Miguel Angel Vicco y Carlos Spadone, fueron secretarios privados de Carlos Menem, el entonces presidente.  Luego de idas y vueltas legales, los empresarios responsables,  Vicco y Carlos Spadone, fueron sobreseídos y la causa fue cerrada en 2005, al considerarla proscripta por cuestiones técnicas.

Poco antes de su fallecimiento fue nuevamente consultada por Greenpeace cuando en el gobierno de Menem se reflotó un proyecto para la instalación de un repositorio nuclear o “basurero nuclear” en Gastre (Chubut) que recibiría desechos de combustibles agotados provenientes de las plantas argentinas y de otros países.

Docencia

Patricia Massolo desempeñó sus tareas como docente en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. Durante los años en que ejerció la docencia ocurrió la transición entre el viejo plan de estudios  y el nuevo diseño del año 1989, de modo que se crearon nuevas asignaturas, como Experimentos Cuánticos I y II y se modificaron algunas metodologías de trabajo. En ese contexto Patricia fue partícipe de varias experiencias innovadoras, en algunas junto a su compañero.

La publicación de los pequeños trabajos de investigación que hacían los jóvenes estudiantes de la Licenciatura en Física para graduarse (Tesinas o Trabajos de Diploma) fue un aspecto en el que también fue pionera en el Departamento. También tuvo a su cargo, junto a Guillermo Bibiloni, la formación de tesistas de doctorado: Mario Rentería, Sergio Moreno, Félix Requejo  y Jorge Shitu. Patricia animaba fuertemente a sus tesistas a viajar a otros países como parte de su formación como científicos, aún en temas que no fueran estrictamente los de su plan de trabajo.

Derechos humanos

Otro de los aspectos en que Patricia Massolo tuvo un rol activo es el de los Derechos Humanos. Patricia presentó junto a su compañero en 1986 una solicitud a la Universidad Nacional de La Plata, avalada por más de 100 docentes, estudiantes e investigadores del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas, para realizar un homenaje a las víctimas que había generado en la comunidad académica la dictadura cívico-militar de 1976.3 Esta iniciativa, que se considera pionera en la UNLP, se concretó con la colocación de una placa en el acceso al edificio del Departamento de Física donde se lee:

Son varios los miembros de este Departamento que han sufrido persecución, tortura y muerte. Jorge Bonafini, Federico Ludden y María de los Ángeles Valeriani aún permanecen desaparecidos. Esta placa representa nuestro reclamo permanente a su aparición con vida y el compromiso indestructible de exigir justicia e impedir que se repita lo sucedido.

Me animo a afirmar que Patricia se sentiría orgullosa al saber que su discípulo, el físico platense Mario Rentería, es el director ad honorem de  DD. HH. de la Facultad de Ciencias Exactas, y gracias a su iniciativa uno de los edificios de la institución recibió el nombre de Edificio Abuelas de Plaza de Mayo.

Su temprano fallecimiento dejó una profunda ausencia que se percibe entre quienes trabajaron con ella. Sus colegas escribieron una sentida dedicatoria para homenajearla, en la cual la describen como una persona cálida, inteligente, entusiasta y plena de alegría.4 En el año 2003 se realizó una muestra para recordar a Patricia en el Museo del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, con participación de la comunidad académica. Para la ocasión, el periodista Horacio Verbitsky escribió una síntesis sobre el caso de la leche contaminada y el rol que tuvo Patricia en él:

“Me impresiona advertir cuántos años han pasado. Recordé los hechos en septiembre de 2002, cuando un juez que jugaba al tenis con Menem cerró la causa y absolvió a los últimos procesados en la causa que se inició con las notas de Página/12. Por si alguien aún no lo supiera, el juez Ballestero recordó en su sentencia que ninguno de los procesados había pasado un solo día privado de su libertad, ni el secretario presidencial Miguel Angel Vicco, ni los hermanos Carlos y Lorenzo Spadone, ni los menos conocidos responsables de la venta al Estado para los planes de asistencia a los pobres más pobres de leche contaminada con bacterias y sustancias radiactivas, tal vez provenientes de Chernobyl. El inicuo fallo consigna que la causa no puso avanzar porque el ministerio de Salud, que los mismos delincuentes controlaban, celebró un acuerdo con las empresas proveedoras y desistió de la acción. Ahora que nuestro maltratado país intenta revalorizar lo público, recordamos la actitud de Claudia Patricia Massolo. Ella expresa a quienes en aquellos años sórdidos no se apartaron de los principios éticos más elementales y pusieron su saber al servicio de la sociedad. Ya que no cárcel, vergüenza eterna para quienes son su contracara y usaron sus cargos en beneficio personal con desprecio absoluto por la suerte de los demás, incluyendo la salud y la vida de los más indefensos.

Horacio Verbitsky”

Volviendo a la época en que supe de la existencia de Patricia, recuerdo que su compañero Fidel Schaposnik solía buscar la motivación de los alumnos en las clases de cuántica diciéndonos, por ejemplo, que “Dirac, a la edad que tienen ustedes, ya había hecho todo esto…” Su intención creo que era buena, pero a algunos Dirac no nos entusiasmaba particularmente. Algunos queríamos -algún día- parecernos un poquito a Patricia.


Agradezco a Mario Rentería y a Jorge Shitu por las charlas y el material que generosamente compartieron conmigo. Un especial agradecimiento para Fidel Schaposnik por su tiempo, sus relatos, y sobre todo, por la recomendación que me dio -previa  a la lectura del texto- de hacer públicas estas palabras sobre Patricia aún si él no estuviera de acuerdo… alentándome a hacer justamente lo que hacía ella.


Referencias

1 C.P. Massolo y J. Desirnoni, “Estudio sobre componentes radioactivas presentes en residuos encontrados en la cantera situada en 6bis y 622, Zona Aeropuerto, La Plata”, Informe Final, 1989.

2 A.G. BIBILONI. De la Espectroscopía Óptica a la Nuclear. Dos Mujeres de la Física Preocupadas por La Salud. Acta Farm. Bonaerense 18 (3): 231-5 (1999)

3 Materia Pendiente Nº 25. Revista de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. http://www.exactas.unlp.edu.ar/uploads/docs/materia_pendiente__25.pdf

Gary Crawley and Sydney Gales.
Nuclear Physics A Volume 569, Issues 1–2, 7 March 1994, Page vii  https://doi.org/10.1016/0375-9474(94)90089-2

2 opiniones en “Patricia Massolo – La mujer que nunca conocí”

  1. Bueno, siendo las primeras horas del 30 de Abril de 2018, a 41 años de la primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo, me alegra constatar que las semillas que se siembran broten en el momento menos esperado, y más oportuno, en estos días nuevamente aciagos en nuestro país. Leo esto con gran orgullo, con la vista más que nublada por lágrimas, que ya no son de tristeza, pero tuvieron que pasar muchos años… Aprovecho este espacio para hacer algunos comentarios. Me sorprendió ver el texto de la primera placa que pusimos en 1986 en homenaje a los compañeros detenidos-desaparecidos del Departamento de Física durante la última dictadura cívico-militar-clerical (sólo se decía “militar” en esos años) . Homenaje que en realidad comprendía, y sigue siendo, el reclamo de aparición con vida al Estado y la reivindicación de los ideales por los que lucharon los 30.000, que nos permitieron recobrar la democracia, como se puede leer en parte del expediente que le dio origen. Tardé en darme cuenta que ese texto provenía de la nota de la referencia 3, en la cual es errónea la mención a María “de los Angeles” Valeriani. Solo el apellido de María de los Milagros Baleriani estaba mal escrito en esa primera placa de vidrio, debido a dificultades en el proceso de reconstrucción de Memoria.
    Horacio Verbitsky fue el único periodista que respondió rápida y positivamente a una serie de mails que envié en 2003 a las plumas más conocidas de los periódicos en esos años. Sus palabras, que se leían en una gigantografia en papel que colgaba desde los balcones del Museo de Física, aún hoy resuenan muy actuales… Los dos colegas que describen a Patricia en la referencia 4 son dos enormes físicos nucleres experimentales, el primero de la Michigan State University (USA) y el segundo del Institut de Physique Nucleaire d´ Orsay (Francia), además de relevante gestor de la ciencia francesa. Finalmente, me quedo con las palabras de Fidel, que nos alienta a hacer lo que justamente hacía Patricia, dar testimonio de lo que creemos verdadero aún cuando no todos puedan estar de acuerdo. Gracias Paula por este trabajo de memoria y por un nuevo, y para mí siempre insuficiente, homenaje a Patricia.

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